Blog de notengodios

Cultura general

Cosas del destino

Escrito por notengodios 26-05-2015 en Literatura. Comentarios (0)

Enoc Sánchez

enocsa_@hotmail.com

                                             

Cuando fui a visitar a Prudencio, un amigo de infancia, no lo reconocí, a pesar que habíamos almorzado hacía más o menos tres años atrás. Debo admitir que su vida no fue plétora de virtudes, más bien su existencia díscola lo condujo a cometer numerosas estupideces.  Comenzó a beber licor desde muy joven y el cigarro siempre fue  compañero inseparable. A lo anterior había que agregarle su afición por el juego, lo cual contribuyó a dilapidar parte de la herencia legada por su padre. Por todos estos motivos se divorció cuatro veces, ninguna mujer soportó su díscolo estilo de vida. Tuvo que entregar parte de su fortuna para la pensión alimenticia de sus seis vástagos. Actualmente vive solo en un apartamento. Cuando vi el estado deplorable en cual se encontraba me contó:

  – Tengo cirrosis, la gran carajo está acabando con mi hígado, mis pulmones no los puedo donar, nadie los aceptaría por estar negros de tanta nicotina. Un cáncer  casi no me deja respirar,  además tengo la tensión alta y dos infartos. Mis antiguas esposas, ni mis hijos no quieren saber nada de mí.

  Cuando quise buscar algunas palabras que sirvieran de lenitivo para calmarle sus penas, sólo atinó a decir.

  – No te preocupes, son cosas del destino.


UN DÍSCOLO SACERDOTE

Escrito por notengodios 15-12-2014 en Cultura general. Comentarios (0)

Enoc Sánchez

enocsa_@hotmail.com

Cuando Martinita me contó la historia del padre Renginfo no puede esconder mi hilaridad. Resulta que el joven y apuesto párroco era famoso por sus homilías piadosas. Éstas las profería erguido en el púlpito de una lujosa y hermosa iglesia situada en una de las urbanizaciones de  clase alta de ciudad. Mi amiga, durante nuestra conversación, evocaba los responsos del religioso sobre la castidad, el pecado de la carne, la abstinencia antes del matrimonio,  la fidelidad, del pecado de la lujuria, del amor desprendido, criticaba los aspectos materialistas de la sociedad moderna, de la inconveniencia del acoso sexual,  de las obligaciones sacramentales, de los votos sagrados, del yerro de la masturbación, hasta condenaba las perversiones de algunos sacerdotes pederastas y de todo aquello que contravenía las leyes del Señor. La feligresía, mayoritariamente damas jóvenes,  acudían al templo los días sábados para entregarse en sagrada confesión, cumplir la  respectiva penitencia y recibir la indulgencia del vicario de Dios. Cuál no sería la sorpresa de los asistentes a la iglesia,  cuando el joven presbítero desde  la tribuna anunció en un sermón, a todo gañote,  su matrimonio con una joven perteneciente a una familia de dispendiosa fortuna.  Pasada la conmoción, se conoció del reclamo de varias señoritas de bien, quienes le entregaron su intachable castidad al díscolo sacerdote a cambio del perdón celestial. <<Seguramente el hijo del cura Rengifo sería sietemesino>>.  Un mal pasamiento se resbaló por mi pensadora. 


SENTIMENTOS ADVERSOS

Escrito por notengodios 10-11-2014 en Cuento. Cultuura general. Comentarios (0)


Enoc Sánchez

enocsa_@hotmail.com

–Tío ¿por qué la gente es tan complicada? Si es más fácil vivir en paz ¿por qué los adultos se empeñan en hacer la guerra?

  Estas fueron las palabras de mi sobrina Selene, muy cerca de la taquilla del cine para ver una película titulada “El final del planeta Tierra”. El argumento principal del film, así lo anunciaba el cartel de promoción, era el cataclismo que vivirán los terrícolas como consecuencia de la fabricación y el mercado desaforado de la venta armas.

  Yo, adaptado a un mundo donde todas las cosas se pueden comercializar, independientes de los males causados, le respondí:

  – Selene, las personas tienen que trabajar y las fábricas de armamentos generan empleos. De eso viven los países desarrollados. Si no existieran esas industrias esas economías se vendrían abajo.

  Como de costumbre, permanecí atento a la reacción de Selene. Siempre la esperaba cuando consideraba que el tema era interesante. Me pareció que no logré aclararle las dudas a la niña.

  – Yo discuto con mis amigos y amigas, pero al rato estamos contentos. No terminamos a golpes, siempre tenemos alguna razón para reconciliarnos. Los mayores nos hablan de las virtudes y los defectos, pero generalmente estas siempre vienen de a pares.

  Me pareció que en tal disertación había algo como extraño y esperé que la niña concluyera la idea.

  – Fíjate, a la violencia se le opone la paz; al amor, el odio; a la bondad, la maldad; a la amabilidad, la descortesía; a la valentía, la cobardía; a la paciencia, la ira; a la humildad, el orgullo; a la contención, la codicia; a la sencillez, la arrogancia; a la compasión, la indolencia; a la perseverancia, la pereza; a la incontinencia, la lujuria; a la habilidad, la torpeza; a la prudencia, la indiscreción y a la honradez, la deshonestidad. Si esto es así ¿por qué razón los adultos optan por los estados anímicos negativos?

  Para mi fortuna ya estaba cerca de la taquilla y la pregunta quedó en el aire. Entonces reflexioné en silencio y pensé en el amor, el altruismo, la compasión,  la paciencia, la generosidad, la humildad, la fraternidad, la buena educación, la serenidad, la honradez, etcétera y tantos estados anímicos positivos y nos empañamos por desarrollar el contrario. Quizás los niños viven en mundo más humano o acaso, más utópico que el de nosotros los adultos. 


Una virgen nueva

Escrito por notengodios 28-10-2014 en Cuento. Cultuura general. Comentarios (0)

  Enoc Sánchez

enocsa_@hotmail.com

Cuando mi hermana me lo contó no lo quería creer. Su amiga Constanza, más o menos de cincuenta y tantos años permanecía como un vegetal en una sala de una renombrada clínica capitalina. Una mala praxis médica acabó con las inmediatas  ilusiones de la dama. Según las indagaciones, Constanza acudió a un médico para extirparse un furúnculo en una nalga, pero el galeno, después de auscultarla cada parte de su esbelto cuerpo, a pesar de sus años, la entusiasmó para que aprovechara hacerse un rejuvenecimiento vaginal. Una restitución del himen la convertiría en casta, una reconstrucción y el aumento del tamaño del punto G le facilitara el orgasmo, una reposición vertical del clítoris no le vendría mal, esto le facilitara el contacto con el pene de su pareja y más placer durante el coito; finalmente, una reducción de los labios menores y engrosamiento de los labios mayores mejoraría el aspecto estético de la vagina. Parece que Constanza con la idea de renovar votos matrimoniales y ofrecerle al marido un virguito juvenil, aceptó la proposición del cirujano. Ahora habrá que esperar para saber si san Pedro o el marido de la pobre Constanza recibirán en su seno una nueva virgen