Cosas del destino

Escrito por notengodios 26-05-2015 en Literatura. Comentarios (0)

Enoc Sánchez

enocsa_@hotmail.com

                                             

Cuando fui a visitar a Prudencio, un amigo de infancia, no lo reconocí, a pesar que habíamos almorzado hacía más o menos tres años atrás. Debo admitir que su vida no fue plétora de virtudes, más bien su existencia díscola lo condujo a cometer numerosas estupideces.  Comenzó a beber licor desde muy joven y el cigarro siempre fue  compañero inseparable. A lo anterior había que agregarle su afición por el juego, lo cual contribuyó a dilapidar parte de la herencia legada por su padre. Por todos estos motivos se divorció cuatro veces, ninguna mujer soportó su díscolo estilo de vida. Tuvo que entregar parte de su fortuna para la pensión alimenticia de sus seis vástagos. Actualmente vive solo en un apartamento. Cuando vi el estado deplorable en cual se encontraba me contó:

  – Tengo cirrosis, la gran carajo está acabando con mi hígado, mis pulmones no los puedo donar, nadie los aceptaría por estar negros de tanta nicotina. Un cáncer  casi no me deja respirar,  además tengo la tensión alta y dos infartos. Mis antiguas esposas, ni mis hijos no quieren saber nada de mí.

  Cuando quise buscar algunas palabras que sirvieran de lenitivo para calmarle sus penas, sólo atinó a decir.

  – No te preocupes, son cosas del destino.