Blog de notengodios

Cuento. Cultuura general

EL MANCO

Escrito por notengodios 24-11-2014 en Cuento. Cultuura general. Comentarios (0)

Enoc Sánchez

enocsa_@hotmail.com

Ildemaro daba la vida por la ropa de marca y de todos aquellos abalorios que, según la modernidad, proporcionaban prestigio a sus poseedores. Sería un hombre de éxito, por eso decidió comprarse un Rolex de 12 000 dólares, todos sus ahorros. Le informé de lo absurdo de tal decisión, un reloj para lo único que sirve era para dar la hora y la fecha, según le indiqué por si lo desconocía. No escuchó mis consejos. Cierta noche, llegando a su casa unos malvivientes, con un machete, le cortaron el brazo para robarle la ostentosa y costosa joya, llevándose, junto a ésta su insustituible extremidad. Cuando despertó en el hospital, manco y apesadumbrado buscó su celular para mirar la fecha y la hora.


SENTIMENTOS ADVERSOS

Escrito por notengodios 10-11-2014 en Cuento. Cultuura general. Comentarios (0)


Enoc Sánchez

enocsa_@hotmail.com

–Tío ¿por qué la gente es tan complicada? Si es más fácil vivir en paz ¿por qué los adultos se empeñan en hacer la guerra?

  Estas fueron las palabras de mi sobrina Selene, muy cerca de la taquilla del cine para ver una película titulada “El final del planeta Tierra”. El argumento principal del film, así lo anunciaba el cartel de promoción, era el cataclismo que vivirán los terrícolas como consecuencia de la fabricación y el mercado desaforado de la venta armas.

  Yo, adaptado a un mundo donde todas las cosas se pueden comercializar, independientes de los males causados, le respondí:

  – Selene, las personas tienen que trabajar y las fábricas de armamentos generan empleos. De eso viven los países desarrollados. Si no existieran esas industrias esas economías se vendrían abajo.

  Como de costumbre, permanecí atento a la reacción de Selene. Siempre la esperaba cuando consideraba que el tema era interesante. Me pareció que no logré aclararle las dudas a la niña.

  – Yo discuto con mis amigos y amigas, pero al rato estamos contentos. No terminamos a golpes, siempre tenemos alguna razón para reconciliarnos. Los mayores nos hablan de las virtudes y los defectos, pero generalmente estas siempre vienen de a pares.

  Me pareció que en tal disertación había algo como extraño y esperé que la niña concluyera la idea.

  – Fíjate, a la violencia se le opone la paz; al amor, el odio; a la bondad, la maldad; a la amabilidad, la descortesía; a la valentía, la cobardía; a la paciencia, la ira; a la humildad, el orgullo; a la contención, la codicia; a la sencillez, la arrogancia; a la compasión, la indolencia; a la perseverancia, la pereza; a la incontinencia, la lujuria; a la habilidad, la torpeza; a la prudencia, la indiscreción y a la honradez, la deshonestidad. Si esto es así ¿por qué razón los adultos optan por los estados anímicos negativos?

  Para mi fortuna ya estaba cerca de la taquilla y la pregunta quedó en el aire. Entonces reflexioné en silencio y pensé en el amor, el altruismo, la compasión,  la paciencia, la generosidad, la humildad, la fraternidad, la buena educación, la serenidad, la honradez, etcétera y tantos estados anímicos positivos y nos empañamos por desarrollar el contrario. Quizás los niños viven en mundo más humano o acaso, más utópico que el de nosotros los adultos. 


Una virgen nueva

Escrito por notengodios 28-10-2014 en Cuento. Cultuura general. Comentarios (0)

  Enoc Sánchez

enocsa_@hotmail.com

Cuando mi hermana me lo contó no lo quería creer. Su amiga Constanza, más o menos de cincuenta y tantos años permanecía como un vegetal en una sala de una renombrada clínica capitalina. Una mala praxis médica acabó con las inmediatas  ilusiones de la dama. Según las indagaciones, Constanza acudió a un médico para extirparse un furúnculo en una nalga, pero el galeno, después de auscultarla cada parte de su esbelto cuerpo, a pesar de sus años, la entusiasmó para que aprovechara hacerse un rejuvenecimiento vaginal. Una restitución del himen la convertiría en casta, una reconstrucción y el aumento del tamaño del punto G le facilitara el orgasmo, una reposición vertical del clítoris no le vendría mal, esto le facilitara el contacto con el pene de su pareja y más placer durante el coito; finalmente, una reducción de los labios menores y engrosamiento de los labios mayores mejoraría el aspecto estético de la vagina. Parece que Constanza con la idea de renovar votos matrimoniales y ofrecerle al marido un virguito juvenil, aceptó la proposición del cirujano. Ahora habrá que esperar para saber si san Pedro o el marido de la pobre Constanza recibirán en su seno una nueva virgen

Las incongruencias de la vida

Escrito por notengodios 27-08-2014 en Cuento. Cultuura general. Comentarios (0)

Enoc Sánchez

enocsa_@hotmail.com

En verdad, los niños, aparte de proporcionarnos grandes satisfacciones, en oportunidades nos maravillan con sus preguntas. Esto lo digo por una experiencia vivida en la cola de un cine cuando Selene, mi sobrina, y yo nos disponíamos a ver una película. Delante de nosotros estaba una joven señora con sus hijos, una  niña muy pizpereta y un varoncito indagador. El rato antes de entrar a disfrutar del espectáculo transcurrió de la siguiente manera: 

  – Mami ¿los ángeles son aves?

  – ¿Por qué preguntas esas cosas hijo? – respondió la madre con rostro perturbado y evidentemente extrañada.

  – Digo yo, si tienen alas deben volar como los pájaros.

  Internamente sonreí ante tal ocurrencia que no dejaba de tener sentido; observé Selene mostrando interés en la conversación ajena. Pero la hermanita no se quiso quedar atrás y sentenció:

  – Mami, los angelitos son unos enfermos, nunca crecen. Dime ¿los angelitos son hembra o varón? y si están en la Tierra ¿para qué necesitan alas?

  – Niña, deja los ángeles quietos y ocúpense de lo terrenal.

  Craso error, daba la impresión, según juzgué, los niños también tenían preocupaciones terrenales.

  – Mamá ¿por qué si la Educación trasforma a los hombres, hay médicos, abogados, ingenieros y profesores  delincuentes?

  No cabía duda, más terrenal no podía ser la pregunta.

  – Niño eso es un problema de la Justicia, no es mío y mucho menos tuyo.

  No podía creer lo que estaba hurgando en la conversación ajena. La niña, quien estaba atenta a las palabras de su hermano no quiso quedarse atrás.

  – Mamá, si los curas son castos ¿Por qué el padre Rodolfo abrasa fuertemente a las niñas de la secundaria y a nosotras, las de tercer grado,  ni nos mira?

  Parecía haberse establecido una competencia, el niño también aprovechó el momento:

  – Mami, España, la madre patria, fue una mamá maligna. Tan sólo una señora así mataría a sus  propios hijos, es decir,  a los indígenas. ¿No te parece?

  La pobre señora estaba al borde de la desesperación, sólo le quedó  exclamar:

  – Porque mejor se callan, no me atormenten con esas preguntas. Esas cosas son incongruencias de la vida.

  Como ya estábamos cerca de la taquilla me perdí de la continuación del interrogatorio. Fue entonces cuando adiviné que Selene tenía guardada lo suyo.

  – Tío ¿si Dios fue el padre de Jesús y lo quería tanto, por qué lo condenó a morir por los pecados ajenos mucho antes de nacer?

Ciertamente, al igual que la señora, ante una pregunta inesperada no tenía la respuesta a la mano, solo se me ocurrió decirle:

  – Quizás eso es parte de los misterios de la religión y por lo tanto no tienen explicación.

  Creí dar por terminado el interrogatorio, pero la curiosidad de los niños es más fuerte que el acero. La indagación infantil no paró.

  – Tío, ¿por qué, si los adultos tienen más experiencia y saben más que los niños, en algunas ocasiones no tienen respuestas a ciertas preguntas?

  En verdad, en el mundo ocurren cosas que a veces es difícil encontrarles una explicación racional. Preferí tomar para mí frases ajenas:

  – Selene, esas cosas forman parte las  incongruencias de la vida.