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SENTIMENTOS ADVERSOS

Escrito por notengodios 10-11-2014 en Cuento. Cultuura general. Comentarios (0)


Enoc Sánchez

enocsa_@hotmail.com

–Tío ¿por qué la gente es tan complicada? Si es más fácil vivir en paz ¿por qué los adultos se empeñan en hacer la guerra?

  Estas fueron las palabras de mi sobrina Selene, muy cerca de la taquilla del cine para ver una película titulada “El final del planeta Tierra”. El argumento principal del film, así lo anunciaba el cartel de promoción, era el cataclismo que vivirán los terrícolas como consecuencia de la fabricación y el mercado desaforado de la venta armas.

  Yo, adaptado a un mundo donde todas las cosas se pueden comercializar, independientes de los males causados, le respondí:

  – Selene, las personas tienen que trabajar y las fábricas de armamentos generan empleos. De eso viven los países desarrollados. Si no existieran esas industrias esas economías se vendrían abajo.

  Como de costumbre, permanecí atento a la reacción de Selene. Siempre la esperaba cuando consideraba que el tema era interesante. Me pareció que no logré aclararle las dudas a la niña.

  – Yo discuto con mis amigos y amigas, pero al rato estamos contentos. No terminamos a golpes, siempre tenemos alguna razón para reconciliarnos. Los mayores nos hablan de las virtudes y los defectos, pero generalmente estas siempre vienen de a pares.

  Me pareció que en tal disertación había algo como extraño y esperé que la niña concluyera la idea.

  – Fíjate, a la violencia se le opone la paz; al amor, el odio; a la bondad, la maldad; a la amabilidad, la descortesía; a la valentía, la cobardía; a la paciencia, la ira; a la humildad, el orgullo; a la contención, la codicia; a la sencillez, la arrogancia; a la compasión, la indolencia; a la perseverancia, la pereza; a la incontinencia, la lujuria; a la habilidad, la torpeza; a la prudencia, la indiscreción y a la honradez, la deshonestidad. Si esto es así ¿por qué razón los adultos optan por los estados anímicos negativos?

  Para mi fortuna ya estaba cerca de la taquilla y la pregunta quedó en el aire. Entonces reflexioné en silencio y pensé en el amor, el altruismo, la compasión,  la paciencia, la generosidad, la humildad, la fraternidad, la buena educación, la serenidad, la honradez, etcétera y tantos estados anímicos positivos y nos empañamos por desarrollar el contrario. Quizás los niños viven en mundo más humano o acaso, más utópico que el de nosotros los adultos. 


Una virgen nueva

Escrito por notengodios 28-10-2014 en Cuento. Cultuura general. Comentarios (0)

  Enoc Sánchez

enocsa_@hotmail.com

Cuando mi hermana me lo contó no lo quería creer. Su amiga Constanza, más o menos de cincuenta y tantos años permanecía como un vegetal en una sala de una renombrada clínica capitalina. Una mala praxis médica acabó con las inmediatas  ilusiones de la dama. Según las indagaciones, Constanza acudió a un médico para extirparse un furúnculo en una nalga, pero el galeno, después de auscultarla cada parte de su esbelto cuerpo, a pesar de sus años, la entusiasmó para que aprovechara hacerse un rejuvenecimiento vaginal. Una restitución del himen la convertiría en casta, una reconstrucción y el aumento del tamaño del punto G le facilitara el orgasmo, una reposición vertical del clítoris no le vendría mal, esto le facilitara el contacto con el pene de su pareja y más placer durante el coito; finalmente, una reducción de los labios menores y engrosamiento de los labios mayores mejoraría el aspecto estético de la vagina. Parece que Constanza con la idea de renovar votos matrimoniales y ofrecerle al marido un virguito juvenil, aceptó la proposición del cirujano. Ahora habrá que esperar para saber si san Pedro o el marido de la pobre Constanza recibirán en su seno una nueva virgen

Dios, yo te perdono

Escrito por notengodios 12-10-2014 en Cuento breve. Comentarios (0)

  Enoc Sánchez

enocsa_@hotmail.com

No profeso ninguna religión, me declaré ateo hace mucho tiempo,  pero es indiscutible, el legado artístico  de las religiones. Las catedrales,  mezquitas, pagodas, sinagogas, estupas…tanto en su parte externa como en la interna tienen elementos de artes dignos de conservar para el deleite de las generaciones futuras. Cierta vez,  en una de mis viajes por España, cuando me encontraba caminado por Barcelona, decidí entrar a la Catedral Santa María del Mar una hermosa iglesia gótica catalana. No me importaba el servicio de la misa, sólo deseaba regocijarme con las hermosas obras de creación ubicadas dentro de la iglesia. Por fortuna estaban ofreciendo la misa en español y no en el idioma de la región. Sólo atiné escuchar cuando el sacerdote desde el pulpito sermoneó:

  – Deben pedirle perdón a Dios por el pecado de la lujuria, por la gula, por las tentaciones del diablo difícil de vencer, por la poca colaboración de ustedes para el mantenimiento de este sacro monumento, por los malos pensamientos, por sus malos hábitos, por la codicia por el dinero….

  El clérigo iba a continuar con los perdones cuando un joven irreverente lo interrumpió, se paró con un megáfono  debajo de púlpito y comenzó arengar:

  – Padre, yo perdono a Dios por haberme hecho tan imperfecto: por las calamidades a las que somete a los hombres, mujeres y niños del planeta; por haberme hecho tan débil ante las sabrosas tentaciones; por no haber detenido nunca las muertes durante las guerras interminables del planeta, el crimen, la violencia y por lo tantos sufrimientos. Por eso padre…yo perdono a Dios...por favor, llévele mi mensaje

  Hubo un murmullo entre los feligreses, parecía que algunos estaban de acuerdo con el joven insolente y el hombre del púlpito sentenció:

  – Eso es una blasfema.

  El mozo algo desfachatado agarró el altavoz y expresó  convencido:

  – Padre, yo no creo en Dios, y quien no cree no puede blasfemar.

  Antes que lo fueran a echar de la casa de Dios el joven se retiró tranquilamente.


Católica practicante

Escrito por notengodios 06-10-2014 en Cultura general. Comentarios (0)

  Enoc Sánchez

enocsa_@Hotmail.com

La única manera que una dama no difunda el secreto de una amiga es porque lo ignore. Eso lo digo por una razón. Anteriormente afirmé que en oportunidades es como casi imposible evitar escuchar conversaciones ajenas, todavía mejor, cuando los interlocutores están próximos y más aún, si la plática es interesante. Esto me pasó en un café, lamentablemente no conocí el nombre de las protagonistas, pero por fortuna sí el de la víctima. La parte del diálogo entre dos amigas, escuchada por imprudencia mía, fue:

  – Qué católica practicante del carajo va a ser La Tati, si todas sabemos su historia. No se casó virgen, lleva tres divorcios, recientemente se hizo un aborto de uno de los amantes, según ella, olvidó tomarse la pastilla del día después, nunca se confiesa, se la pasa hablando mal de los demás…Eso sí, el cura recibe, sin ningún reparo, un cheque que le lleva mensualmente esa pervertida y también, nunca le falta la botella de vino de consagrar.

  Pagué el consumo, me levanté de la silla sonreído, pensando en algunos de los yerros de ciertas católicas practicantes. Si el Vaticano desbautizara a quienes contradicen sus disposiciones, dentro del seno de la Iglesia quedarían muy pocas damas y pocos caballeros.


El cojo de bagdad

Escrito por notengodios 22-09-2014 en Cuento breve. Comentarios (0)

Enoc Sánchez

enocsa_@hotmail.com

Hay inopinadas circunstancias que deciden la inmortalidad de un epíteto, éste se convierte un gran aporte a quien lo lleva. Es el caso del Manco de Lepanto, tal apodo lo mereció Cervantes por la pérdida de la mano en la batalla de Lepanto contra los moros. Tal reflexión me vino mientras conversaba con el cojo Manrique en un bar situado en Barcelona, la ciudad condal. Un puertorriqueño, poeta y escritor, quien quizás nunca conseguiría la relevancia del autor de Don Quijote. Me contó el puertorro que perdió la pierna durante la invasión a Bagdad, pertenecía a un contingente enviado por el gobierno de los EEUU para combatir el terrorismo y consolidar la democracia en el oriente medio. De ese combate, debido a las esquirlas de una granada, sólo le quedó una pierna menos, la afición a las drogas, la perdida de la novia, el desarraigo familiar, la separación de la patria y una profunda arrechera. Cuando regresó a su patria con una pierna descubrió que altos funcionarios del gobierno eran socios de empresas petroleras, otros accionistas de fábricas de armas, muchos de ellos hacían buenos negocios con los pertrechos de guerra vendidos al gobierno y ninguno de ellos tenía un hijo luchando en el campo de batalla. Después de tragarse el resto de un trago de vermut exclamó con furia.  – Al carajo el patriotismo, eso nunca me devolverá mi pierna –. Al cojo de Bagdad lo vi alejarse, renqueando, dado la prótesis que lo ayuda a superar la decepción. Evoqué durante su alejamiento las cinco mil víctimas norteamericanas y el millón de muertos iraquíes en una invasión fundamentada  en una  mentira  y la maldad de unos funcionarios.