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La Pacha Mama

Escrito por notengodios 09-06-2015 en Literatura. Comentarios (0)

Enoc Sánchez

enocsa_@hotmail.com

Cierta vez me encontraba en el parque Miranda descansando de mis actividades rutinarias buscando mi tranquilidad en la grandiosidad de la sabia naturaleza. Por fortuna llegué muy temprano y el ambiente era bastante solitario…algo silvestre. Se escuchaban una bandada de guacamayas retornando de algún lugar de la ciudad,  sus graznidos me llenaron de gozo, así como el canto de otras aves que anunciaban un alba acogedora. Me hallaba sentado disfrutando de los agradables aromas y las llamativas tonalidades de la flora del inmenso jardín de recreo. Mientras me regocijaba del estado de éxtasis la voz de una niña interrumpió mi embeleso.

  – Buenos días señor, me llamo Angélica, perdóneme que le interrumpa su tranquilidad ¿Me permite una pregunta?

  Me sorprendió la inesperada perturbación de mi reposo por parte de una linda niña de uno diez años. Cuando miré los hermosos ojos negros de Angélica y por su avidez marcada en el rostro por recibir mi consentimiento, no me quedó más que acceder. Después de mi gesto de aprobación con una sonrisa, esperé la pregunta.

  – Señor dígame la razón del uso término la Madre Tierra y no el de  Padre Tierra.

  Aguardé un momento para buscar en mi mente una respuesta adecuada que subsanara la duda de la niña. Después de escuchar el encantador canto de un Cristofué, respondí:

  – Por lo general, en el reino animal las hembras son las encargadas de velar por la alimentación de sus cachorros. Primero entregándoles la leche proveniente de sus pechos y luego los enseña a cazar, como en el caso de las leonas y las tigresas, hasta que puedan valerse por sí mismo. Así mismo ocurre con los humanos, las madres se encargan de la alimentación de los niños desde bebé, luego les dan de comer con sus manos hasta que estén más crecidos y puedan hacerlo por su propia cuenta. Quizás de allí viene el término la Madre Tierra, de la cual provienen todos los alimentos que nos sustenta para vivir y crecer en armonía.

  La niña se mantuvo silente durante un tiempo y luego me planteó una nueva interrogante.

  – ¿Y desde cuando la Madre Tierra está alimentado a los seres humanos?

  Una bandada de pericos de color verde intenso engalanó el cielo e interrumpió la paz bucólica del parque, tiempo que aproveché para buscar la respuesta a la incógnita.

  – El hombre apareció en nuestro planeta hace más o menos 200 mil años, una vez que el humano caminó sobre la Tierra se alimentaba de la caza de animales y de la pesca. Cuando observó a ciertos animales y aves comer el fruto de los árboles amplió su menú. Pasado miles de años los hombres primitivos descubrieron la agricultura  y se hicieron sedentarios, consiguiendo  parte de sus alimentos de los productos provenientes de la siembra y también de la caza.

  – Pero mi mamá también nos compra ropa y  nos ofrece un techo para protegernos de la intemperie.

  Angélica parecía interesare de nuestro diálogo, armonizado con los trinos de las bandadas de pájaros que de vez en cuando pasaban por el cielo azul que abovedaba el parque.

  – Ciertamente, la Madre Tierra no te compra la ropa, pero hace miles de años le suministró a los niños, adultos y ancianos pieles de animales para su abrigo. Además, la sabia naturaleza le entregó y todavía hoy le entrega a los humanos madera, roca y arena para constituir sus casas. Por fortuna, ya no es necesario cazar animales para quitarle la piel, actualmente existen ciertas plantas que  proveen fibras para confeccionar ropas y además, materiales sintéticos derivados de petróleo para fabricar zapatos, chaquetas y maletas. Hasta los excrementos de los elefantes, camellos y búfalos sirven de combustible y para construir casas. Todo eso extraído de la madre naturaleza o la Madre Tierra.

  La  atención de la niña no disminuía y parecía interesante la preocupación de Angélica por el contaminado planeta.

  – Señor, de su conversación deduzco que los humanos debemos estar agradecido por los elementos que nos provee la Madre Tierra o la naturaleza.

  – Fíjate bien, la  Tierra subsistió en el Universo durante miles de millones de años sin la presencia de los seres humanos, pero los humanos nunca podrán vivir sin este planeta. Los antiguos incas llamaban a la Madre Tierra la “Pacha Mama” a la cual, actualmente, los herederos de aquellos pueblos originaros veneran con devoción.

  Supuse que Angélica estaba por partir, dado que se levantó del asiento y antes de despedirse comentó:

   – Señor, ahora comprendo,  nuestra obligación de preservar los bosques, los ríos, los mares, la flora y la fauna de la Pacha Mama,  hasta el aire que respiramos deberíamos mantenerlo puro.  Sin sus bondades la generación que viene después de nosotros no tendrá donde vivir. 

  Angélica me dio un beso en la mejilla en agradecimiento por responder a sus inquietudes. Una nueva bandada de pericos pasó por el lugar como para despedirla del parque con una sonora algarabía. Por suerte, un sol resplandeciente iluminaba el parque Miranda que me calentaba mis gastados huesos. Así permanecí durante un rato pensando en Angélica y el futuro de la humanidad.     


Cosas del destino

Escrito por notengodios 26-05-2015 en Literatura. Comentarios (0)

Enoc Sánchez

enocsa_@hotmail.com

                                             

Cuando fui a visitar a Prudencio, un amigo de infancia, no lo reconocí, a pesar que habíamos almorzado hacía más o menos tres años atrás. Debo admitir que su vida no fue plétora de virtudes, más bien su existencia díscola lo condujo a cometer numerosas estupideces.  Comenzó a beber licor desde muy joven y el cigarro siempre fue  compañero inseparable. A lo anterior había que agregarle su afición por el juego, lo cual contribuyó a dilapidar parte de la herencia legada por su padre. Por todos estos motivos se divorció cuatro veces, ninguna mujer soportó su díscolo estilo de vida. Tuvo que entregar parte de su fortuna para la pensión alimenticia de sus seis vástagos. Actualmente vive solo en un apartamento. Cuando vi el estado deplorable en cual se encontraba me contó:

  – Tengo cirrosis, la gran carajo está acabando con mi hígado, mis pulmones no los puedo donar, nadie los aceptaría por estar negros de tanta nicotina. Un cáncer  casi no me deja respirar,  además tengo la tensión alta y dos infartos. Mis antiguas esposas, ni mis hijos no quieren saber nada de mí.

  Cuando quise buscar algunas palabras que sirvieran de lenitivo para calmarle sus penas, sólo atinó a decir.

  – No te preocupes, son cosas del destino.


Un futuro difuso

Escrito por notengodios 25-01-2015 en Cultura general. Comentarios (0)

    Enoc Sánchez

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 – Papá, mamá ¿por qué estamos encerrados en esta jaula y esa gente nos mira de forma tan rara?

  La madre no le contestó dado que tenía la boca llena con los alimentos  lanzados dentro de la celda por los curiosos. El padre un poco resignado por la situación de la familia tomó la palabra:

   – Hijo, somos de los pocos sobrevivientes de un grupo llamado raza humana e inteligente. Ésta vivió y reinó hace más de treinta millones sobre la Tierra y se extinguió una gran parte de esa especie. Ahora solo quedamos unos pocos; nos cazan y nos exhiben como seres extraños ante los nuevos habitantes del planeta.


UN DÍSCOLO SACERDOTE

Escrito por notengodios 15-12-2014 en Cultura general. Comentarios (0)

Enoc Sánchez

enocsa_@hotmail.com

Cuando Martinita me contó la historia del padre Renginfo no puede esconder mi hilaridad. Resulta que el joven y apuesto párroco era famoso por sus homilías piadosas. Éstas las profería erguido en el púlpito de una lujosa y hermosa iglesia situada en una de las urbanizaciones de  clase alta de ciudad. Mi amiga, durante nuestra conversación, evocaba los responsos del religioso sobre la castidad, el pecado de la carne, la abstinencia antes del matrimonio,  la fidelidad, del pecado de la lujuria, del amor desprendido, criticaba los aspectos materialistas de la sociedad moderna, de la inconveniencia del acoso sexual,  de las obligaciones sacramentales, de los votos sagrados, del yerro de la masturbación, hasta condenaba las perversiones de algunos sacerdotes pederastas y de todo aquello que contravenía las leyes del Señor. La feligresía, mayoritariamente damas jóvenes,  acudían al templo los días sábados para entregarse en sagrada confesión, cumplir la  respectiva penitencia y recibir la indulgencia del vicario de Dios. Cuál no sería la sorpresa de los asistentes a la iglesia,  cuando el joven presbítero desde  la tribuna anunció en un sermón, a todo gañote,  su matrimonio con una joven perteneciente a una familia de dispendiosa fortuna.  Pasada la conmoción, se conoció del reclamo de varias señoritas de bien, quienes le entregaron su intachable castidad al díscolo sacerdote a cambio del perdón celestial. <<Seguramente el hijo del cura Rengifo sería sietemesino>>.  Un mal pasamiento se resbaló por mi pensadora. 


EL MANCO

Escrito por notengodios 24-11-2014 en Cuento. Cultuura general. Comentarios (0)

Enoc Sánchez

enocsa_@hotmail.com

Ildemaro daba la vida por la ropa de marca y de todos aquellos abalorios que, según la modernidad, proporcionaban prestigio a sus poseedores. Sería un hombre de éxito, por eso decidió comprarse un Rolex de 12 000 dólares, todos sus ahorros. Le informé de lo absurdo de tal decisión, un reloj para lo único que sirve era para dar la hora y la fecha, según le indiqué por si lo desconocía. No escuchó mis consejos. Cierta noche, llegando a su casa unos malvivientes, con un machete, le cortaron el brazo para robarle la ostentosa y costosa joya, llevándose, junto a ésta su insustituible extremidad. Cuando despertó en el hospital, manco y apesadumbrado buscó su celular para mirar la fecha y la hora.